Por: Gerardo Ureta Campos, Ingeniero Industrial, PhD(c) Industria Inteligente, CEO EconoDataAI
El ecosistema PropTech chileno atraviesa en este inicio de 2026 una tensión reveladora. Contamos con una madurez envidiable con más de 30 startups activas y sobre los USD 150 millones levantados desde 2021. Sin embargo, la adopción institucional sigue siendo fragmentaria. El reto actual no es la falta de innovación, sino la incapacidad de convertir soluciones aisladas en infraestructura urbana sistémica sobre los pilares del Estado: subsidios, permisos y registros públicos.
Respecto Las señales del mercado y el muro de la fragmentación, cerramos un 2025 con hitos contundentes: la Serie A de Creditú por USD 6 millones en octubre y la adquisición de Comunidad Feliz por parte de Visma en USD 70 millones en diciembre. Son señales potentes de que el talento local es exportable, pero persisten fallas estructurales.
Mientras Creditú debe navegar por la heterogeneidad de 346 municipios, cada uno con procesos distintos, herramientas como Comunidad Feliz aún no logran una integración bidireccional y fluida con los catastros del SII. Estamos ante un problema de interoperabilidad, no de software. La industria ya no valora solo el m2 construido, sino el “dato por metro cuadrado”. Ejemplos como Cliperty, cuya plataforma permite a los corredores quintuplicar su productividad conectando datos en tiempo real, muestran el potencial que se libera cuando el sistema fluye; sin embargo, siguen siendo excepciones en un mar de silos.
Ahora, desde el capital de riesgo y el rol de la política pública, hoy está la demanda de acceso institucional certificado. Existe una brecha crítica en el financiamiento público: los subsidios MINVU (DS49, DS1, DS19) movilizan miles de millones de dólares, pero lo hacen sin condicionar la adopción tecnológica.
Es imperativo que el co-financiamiento estatal exija interoperabilidad obligatoria. No podemos seguir subsidiando la construcción del siglo XXI con procesos de gestión del siglo XX. La tecnología BuildTech, que ha demostrado reducir los tiempos de obra en un 18%, debe ser un requisito de licitación, no un accesorio opcional.
La fragmentación de datos territoriales entre Conservadores, SII y municipios es el mayor lastre de la industria. Aunque el Plan BIM MOP 2025-2028 avanza, falta una unidad nacional con APIs comunes. A esto se suma el marco regulatorio que define este 2026: Ley 21.663 (Ciberseguridad), eleva las exigencias para quienes operan infraestructuras críticas.
Así como, también, la Ley 21.719 (Protección de Datos) con su entrada en vigencia total programada para diciembre de 2026, el privacy by design y la ISO 27001, se consolidan como el nuevo estándar mínimo. Es clave monitorear las modificaciones legislativas en trámite que buscan ajustar su implementación técnica.
Para consolidar nuestro liderazgo regional, propongo tres palancas inmediatas: 1. Gobernanza de Datos, para crear una Unidad de Gobernanza de Datos Territoriales en el MINVU, debemos mirar el modelo español de “Espacios de Datos de Confianza”, un marco que garantiza la soberanía y seguridad de la información entre actores públicos y privados.
2. Mandato Digital, para establecer un mandato BIM y de gestión digital en al menos el 25% de los proyectos públicos para finales de 2026. La métrica de éxito debe ser la liquidez del dato, y por último; 3. Diseño Institucional donde el ecosistema privado debe diseñar soluciones integrando SLAs y marcos de compliance, que reduzcan el riesgo percibido por el Estado y los grandes fondos institucionales.
Creo que es urgente avanzar en un Piloto Nacional de Integración Digital. El objetivo es unificar en una sola vía digital los permisos de edificación y la asignación de subsidios de vivienda social bajo estándares de datos abiertos. Este “Espacio de Datos” debe medir valor generado: reducción de tiempos, transparencia y eficiencia en la asignación de recursos.
Desde EconoDataAI, colaboramos en esta transición. La decisión que enfrentamos hoy definirá si el PropTech en Chile será recordado como una anécdota de eficiencia o como la infraestructura base, sobre la cual, se construyeron las ciudades inteligentes del futuro.
Publicada en El Diario Inmobiliario.






